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Conquistados por ‘El lenguaje de las células'

Publicado el 13/07/2011

"Este campus ha cambiado mi rumbo y voy a cambiar la ruta de bachillerato". Mª Ángeles Pla, alumna de los Campus Científicos de Verano 2011.

Bióloga, médico, bioquímica, forense… esto es lo que quieren ser "de mayor" casi todos los chicos y chicas que participan en ‘El lenguaje de las células', uno de los proyectos de los Campus Científicos de Verano 2011 de la Universidad de Oviedo.

Nos adentramos en la segunda semana del programa y los alumnos participantes abordan un nuevo proyecto. En la segunda planta del edifico Severo Ochoa del Campus de El Cristo, uno de los grupos inicia su andadura por ‘El lenguaje de las Células' con un taller de Microscopía Óptica. Antes de comenzar la parte práctica del taller reciben una charla introductoria sobre el tema. "Les explicamos qué son los microscopios, cómo funcionan, su tipología y qué clase de muestras pueden observar con ellos", comenta Marta Alonso Guervós, coordinadora de este taller cuyo objetivo es que los alumnos conozcan "para qué sirve el microscopio y cuáles son sus las aplicaciones en los trabajos de investigación".

Tras la breve clase teórica se forma un corrillo a la puerta del laboratorio. El grupo comenta, intercambia dudas y expectativas, mientras algunas alumnas comparten un tentempié imprescindible a media mañana. Tamara Lusa Agüero, viene de Burgos, tiene 15 años aunque apenas "me falta un mes para los 16", matiza; y desde los 3 años tiene claro qué camino académico y profesional va seguir en el futuro. "Quiero ser forense", afirma con rotundidad, "si estudio medicina, forense; si hago bioquímica… investigación de laboratorio."

Tamara, al igual que muchos de sus compañeros de proyecto, solicitó el Campus de Oviedo atraída por los talleres de ‘CSI' y el ‘Lenguaje de las células'; una elección acertada según sus palabras: "Esto es una experiencia muy buena, algo que no todo el mundo puede hacer. Ves de cerca lo que es la ciencia y ahora me gusta todavía más. En el instituto, en clase, ves la teoría; pero aquí lo ves con otros ojos y es otra sensación. Me llevo una idea de conjunto de lo que es la investigación", concluye.

La charla de pasillo se anima con nuevas intervenciones y comentarios variopintos sobre la belleza el paisaje asturiano, debates sobre el clima y loas al buffet del desayuno. En breve, la conversación se centra de nuevo en las experiencias de estos días en los Campus Científicos de Verano. Si el objetivo del proyecto es despertar vocaciones científicas, la cascada de opiniones sobre los distintos talleres hace pensar en un éxito rotundo; aunque, eso sí, con alguna sorpresa: "Este campus ha cambiado mi rumbo y voy a cambiar la ruta de bachillerato", afirma decidida Mª Ángeles Pla Sacristán, de Getafe. Hasta hace unos días, la intención de esta joven de 16 años era llegar a ser criminóloga y prepararse para investigar delitos fiscales, "yo quería hacer criminología, y cuando vi el Campus ofertaba este proyecto lo solicité. Pero, luego, el ‘lenguaje de las células me ha sorprendido' hasta el punto de replantearme hacer una carrera de investigación biomédica o bioquímica. Ahora lo veo con otros ojos, he descubierto las técnicas de investigación en el laboratorio y he aprendido a valorar los procedimientos".

La breve pausa entre actividades llega a su fin. Es el momento de comenzar la parte práctica del taller donde "podrán ver diferentes muestras de tejidos y cultivos celulares, en distintos tipos de microscopios. Así descubrirán las limitaciones de cada aparato y comprobarán cómo se complementan, aprendiendo a elegir un microscopio en función del resultado que quieras obtener", explica la coordinadora del taller, Marta Alonso.

El grupo entra en el laboratorio de forma ordenada. El ambiente es relajado y la actitud de los chicos "muy positiva", señala la coordinadora. "Son muy abiertos, escuchan atentamente, responden rápido y sin miedo, tienen mucha inquietud por aprender. Pero, sobre todo, me sorprende su espíritu de equipo, cómo se dividen las tareas para que nadie se quede sin participar en las actividades", concluye. Sin duda, estos jóvenes son terreno abonado para el éxito científico.

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Proyecto financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y por el Gobierno del Principado de Asturias en el marco del programa Campus de Excelencia Internacional